¿Prestar un libro es un error? Primera parte de un delicioso castigo

Hace unos años  – por allá en el 2008 – un finlandés decidió devolver un libro a la biblioteca cien años después de su préstamo. Una noticia así me hace sentir un poco mejor, ya que hace una semana, devolví un libro después de más de un año de tenerlo en préstamo.  La dama, dueña del libro, me “multó” solicitando que realizará el resumen del mismo y lo compartiera con mis compañeros de trabajo.  Para que ustedes entiendan la magnitud de la penitencia basta comparar este castigo con otro que podría causar un dolor similar: “¡Tienes que pasar un fin de semana en una playa paradisiaca con Natalia Paris, con todo incluido!”. Si usted es muy joven o no le gusta Natalia cámbiela por Jeimmy Garzón, otra hermosa modelo colombiana ¿me hago entender?

Severa imposición me recuerda el famoso dicho popular “Tonto es quien presta un libro pero más tonto quien lo regresa”. Confieso que soy un tonto por partida doble.  He prestado libros que jamás recuperé. He prestado libros que me los han devuelto pero en un estado deplorable.  He preguntado por libros que he prestado  y me responden “ya te lo devolví, hace rato”, ¡que descaro! “Usted no me ha prestado ningún libro” o “Ay, que pena, ese libro se me perdió” se ríen y ya.

Emulando a Hamlet dejó en el aire la pregunta ¿prestar o no prestar libros, esa es la cuestión?

Para cumplir a cabalidad  con el encargo me propongo dividir la tarea en dos entregas semanales o ¿acaso pretenden culparme por querer tomarme dos semanas teniendo en cuenta la aclaración del párrafo inicial?

Antes que nada agradecer a quien me prestó el libro “El poder de la intención” de Wayne W. Dyer. A este autor lo conocí hace muchos años por un pequeño error de lectura  o error de otra cosa, no sé. Desde muy joven me gusta leer. En la década de los ochenta recuerdo que ganaba doscientos pesos mensuales como muchacho del servicio y tenía que ser muy cuidadoso al gastar el dinero porque fue una época para mí de mucha escasez. Me encantaba el ajedrez y en un mes determinado dispuse de cierta cantidad para comprar un libro. La decisión fue difícil ¿qué libro comprar? De repente se me ocurrió que no compraría un libro de ajedrez sino de otro tema para variar. Tenía que ser algo interesante y fue cuando, estando en una librería, vi el libro intitulado “Tus zonas erógenas”. Caray eso es algo emotivo, pensé, eso tiene que ver con sexo y naturalmente mis impulsos hormonales juveniles tomaron la decisión. Cual sería mi sorpresa cuando en casa caí en cuenta que el título del libro era “Tus zonas erróneas” de Wayne Dyer, uno de los libros más vendidos de todos los tiempos y que hizo famoso al autor. ¡Esa es una de mis mejores equivocaciones! Curiosa manera de conocer a un escritor.

Sin más preámbulo, Dyer habla en su libro “El poder de la intención” que todos y todo está conectado por una fuerza omnicreadora que es la Fuente Universal de dónde todo emana. Como todos estamos interconectados, la “Intención”, como él la llama, es omnipresente y lo único que necesitamos es reajustarnos y reactivar el poder de la intención que no es algo que la persona hace sino una fuerza que existe en el universo como campo de energía invisible. Todo el universo lleva una intensión intrínseca.

Tu mente y tus pensamientos son también los pensamientos de la mente divina. Todos somos criaturas de Dios y el libre albedrío significa que puedes elegir entre conectar con el espíritu o no conectarte. De esta manera los deseos que quieras cumplir son hechos existentes ya presentes en el espíritu y para que estos germinen en el mundo físico hay que eliminar de tu mente todo pensamiento condicionante, limitante o de duda. Cuando se disipa la duda, florece la abundancia y todo es posible.

Pero entonces surge una pregunta ¿cómo o por qué te desconectas de la Fuente? El Ego es el culpable. No se puede acceder a la intención a través del Ego. El Ego se interpone porque le gusta que le presten, de forma permanente, toda tu atención. El Ego te dice que tú eres lo que tienes, que eres lo que haces, que eres lo que los demás piensan de ti, que estas separado de los demás, que estás separado de Dios.

Antes de terminar esta primera parte deseo compartir una frase que se menciona en el libro que me parece hermosa. “Si supieras quien te acompaña en todo momento por esa senda que has elegido, nunca volverías a tener miedo ni incertidumbre”

Nada puede salir mal si conectas con la Fuente. Todo es perfecto. Consigues lo que tienes intención de crear estando en armonía con la fuerza de la intención, responsable de toda creación.

Feliz fin de semana.

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One response to this post.

  1. Posted by Wilmar Pava on febrero 21, 2016 at 8:27 pm

    Gracias, kike, buena motivación.

    Responder

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