Otra pista – Una vida basada en principios – compartida por el Ingeniero Pedro Javier Rueda

Miércoles 4:25PM, en el punto de encuentro acordado alcanzo a divisar al otro lado de la calle a Julián, refleja su rostro gran preocupación, se ve agitado y pareciera que se va a lanzar a la calle plagada de numerosos vehículos que tratan de abrirse paso a como dé lugar; nuestras miradas se entrecruzan, quiero gritarle que se calme pero hay mucho ruido, le hago un gesto con la mano. El motivo: restan cinco minutos para el siguiente conversatorio en nuestra búsqueda personal de pistas sobre cómo alcanzar el éxito y gozar de una vida plena, satisfactoria y feliz.

La primera impresión al ver al ingeniero Rueda es que es un ser humano que inspira confianza, afable, sencillo y quizá un poco introvertido dado el cargo gerencial que ocupa en una reconocida cadena de almacenes de productos para la decoración de la casa y la construcción. Llama la atención también la réplica de la “Fifa World Cup” que se destaca sobre las paredes de su oficina enmarcadas de cuadros de distinciones, metas, proyecciones, pirámides multicolores con niveles de desempeño, tablón de quejas y reclamos e indicadores de negocio. Sin duda alguna es un hincha apasionado del fútbol.

Ingeniero Pedro Javier Rueda compartiendo sabiduría de vida con Julián Enrique Villamizar

Ingeniero Pedro Javier Rueda compartiendo sabiduría de vida con Julián Enrique Villamizar

Cerca de numerosas cajas registradoras, de las cuales se escucha el constante barullo del movimiento de las ventas, está ubicada su oficina en la que – para grata sorpresa nuestra – no fuimos interrumpidos durante más de media hora que nuestro anfitrión destinó para compartir, conversar y donar con generosidad no sólo su tiempo sino su propia filosofía de vida validada por la experiencia. Su WhatsApp insistía en robarse su atención pero él lo ignoraba. Todo el personal porta un chaleco distintivo en el cual aparece su primer nombre en la parte frontal y en la parte posterior la promesa de servicio corporativa. El jefe Pedro – como le dicen sus subordinados – porta el mismo chaleco que los demás.

A la pregunta ¿cuáles considera usted que son los elementos claves de su éxito, aquellos que, de una u otra forma, hicieron posible que usted esté en esta posición? Nos respondió:

Primero, los principios, esas normas de comportamiento y reglas que orientan el accionar del ser humano que no son negociables y que me los inculcaron en la familia; en el seno del hogar y no en la escuela. La honestidad, la honradez, la responsabilidad y que el bien común prima sobre el bien particular. Estos principios son la brújula que orientan y conducen al éxito.

Segundo, pero no menos importante, Dios y las enseñanzas de la Biblia. Desde que conocí a Dios – enfatizó – he encontrado el cimiento espiritual que da sentido y propósito a la existencia y no me refiero a ninguna religión en particular.

El desempeño, lo mencionaría en tercer lugar. El desempeño determina no la cantidad sino la calidad del trabajo realizado, los resultados y los beneficios que esperan de nosotros. En el tema del desempeño muchas veces tuve que ir contracorriente porque la mayoría hace lo mínimo necesario para conservar su puesto, escasamente hacen lo que se les pide, se limitan a cumplir con el horario y cinco minutos antes de la hora de salida ya no quieren hacer nada salvo salir raudos con la manada. Si yo sólo hago lo que se me pide, paso sin pena ni gloria. Si alguien se queda un poco más a trabajar productivamente, se le mira con desconfianza y no sólo se le tilda de “regalado” sino que se convierte en una especie de amenaza. Es necesario tomar la iniciativa, aportar un poco más para lograr mejores resultados. No quedarse en la zona de confort, que es una zona agradable pero no da muy buenos resultados.

Como cuarto elemento el buen trato con la gente. El ser persona, saber tratar a los demás y si se tiene a cargo personal tener en cuenta los intereses de las otras personas, edificar al personal que está a su cargo. Usted debe sobresalir gracias al trabajo con los demás y no pasar por encima de los demás. La mejor manera de lograr un óptimo desempeño de los trabajadores, es que ellos estén felices, tengan esto siempre presente. Los trabajadores esperan que sean medidos con el mismo racero, evite las roscas.

En este punto recordó una frase de liderazgo: “No camines delante de mí, porque tal vez no te alcance. No camines detrás de mí, tal vez no te sepa dirigir. Simplemente camina a mi lado y busquemos juntos – hombro a hombro – nuestro horizonte”.

También le comentó a Julián que en la universidad se puede alcanzar el éxito de forma individual pero en el sector productivo el éxito se lograr con otras personas, rara vez de forma aislada.

Después de los cuatro puntos anteriores, indagamos sobre sus momentos difíciles, dolorosos o de fracaso. En respuesta el Ingeniero Pedro recordó con detalle una historia de la Biblia que tiene lo que él llamó “la fórmula que enseña cómo fracasar”. Se refirió al fracaso en la vida del rey David, la oscura y amarga escena del doble pecado que cometió, en tiempos en que los reyes salían en el frente de batalla de sus guerras. El fracaso de David se debió, en primera instancia a delegar en otros sus deberes indelegables, a su exceso de confianza; segundo a ceder a la tentación fruto del tiempo libre – ocio – y finalmente a no aceptar a tiempo el error, que ocasionó que la situación se agravara. David se quedó en Jerusalén. Ese fue el origen de su fracaso, pues abandonó el lugar de su obligación. El rey David al quedarse tuvo mucho tiempo libre, vio a una mujer hermosa, la deseó y comenzó a trazar un plan para hacerla suya y cayó en el pecado del adulterio. Luego, cual gato que intenta enterrar su excremento para no dejar rastros, en lugar de confesar abiertamente y reconocer que había hecho mal e intentar solucionarlo, cometió otro pecado para encubrir el primero.

La enseñanza que quiso darnos el ingeniero Rueda, al mencionar esta historia, es que el proceso del fracaso es similar, uno comete un error y luego otro quizá más grave para cubrirlo – la necesidad de la mentira –  y si no se asume la responsabilidad a tiempo y se afrontan las consecuencias, lo que sigue es una serie de desaciertos infortunados e inmensurables.

He escrito hoy sobre lo más relevante de esta charla pero quedan muchos temas en el tintero y no quiero extenderme. A grosso modo, fueron:

  1. Recomendaciones a Julián para su buen desempeño en la universidad, en la que recalcó cumplir con oportunidad con sus obligaciones; pero quizá más importante, cultivar relaciones con todo tipo de personas posibles. Conocí muchos estudiantes – comentó – que su desempeño escolar no fue sobresaliente pero que tuvieron el carisma para tratar bien a los demás y eso catapultó su posterior éxito. Aproveche el Facebook y haga productivos sus contactos. Más importante que le erijan un busto en la universidad por ser un estudiante summa cum laude es cultivar muchas y buenas relaciones.
  2. A una pregunta directa sobre la diferencia de tratar a los hombres y las mujeres, puedo resumir: con los hombres se puede ser más rudo, directo e ir al grano como la gallina; en cambio con las mujeres, el trato es más exigente porque son todo ternura y corazón, hay que saber escucharlas y sintonizarse con sus emociones. Además fisiológicamente somos muy diferentes. En todo caso hay que tener tacto para no lastimar la dignidad de las personas.
  3. Sobre la importancia de la lectura dijo que se debe estar informados sobre diferentes temas de actualidad e impacto global en diferentes áreas, pero saber seleccionar la información. Elevar nuestros conocimientos en cultura general es un rompehielos efectivo para iniciar conversaciones con personas que justo acabamos de conocer. Recomendó la lectura de la obra de Paulo Coelho que además de formativa es deliciosa en el sentido que posee un estilo “garciamarquiano” que entremezcla realismo y fantasía con singular maestría. Empiecen por leer “El Alquimista”.

Jefe Pedro permítanos expresar nuestros más vivos sentimientos de gratitud, admiración y respeto. Noble gesto de su parte no sólo compartir sino departir con nosotros y con los seguidores de este blog. A su hermana Patricia, gentil dama, sin su ayuda esto encuentro no hubiese sido posible, un abrazo digital pleno de cariño, bendiciones y gracias de corazón. Cómo decían mis abuelos “que Dios les pague”.

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One response to this post.

  1. Excelente y muy cierto.. felicitaciones por tan valiosos aportes. Un abrazo.

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